jueves, 18 de julio de 2013

La máquina "guerratemp" Parte 1

Era de esos días de lluvia,el cielo estaba nublado, y no había mucha gente por la calle. Soy Clara, una persona totalmente normal hasta ese lluvioso 4 de febrero.
Mirando por la ventana, observé a una señora vestida muy lujosamente, llevaba un sombrero con una flor a un lado, un vestido muy largo, de color blanco, y con encajes al rededor de la cintura, Un abrigo de piel larguísimo, blanco, como el vestido, unos guantes de esos que no te llegan a más del codo, y, por último, unos zapatos de poco tacón, de color blanco, y punte agudos.
Esa señora, llevaba un paraguas bastante antiguo, pero bonito.
Y su pelo, estaba rizado, y corto.
Me extrañó ver a alguien así, pues parecía del 1900 o 1800. 
Me quedé un rato observándola, mientras que estaba sentada en el banco de en frente de mi casa.
Siguió sentada hasta que un coche se paró delante de ella, y la señora entró.
Era una limusina negra, alargada. La ventanas estaban tintadas, por eso no pude ver lo que pasaba dentro. 
El coche se quedó parado, lo cual me extrañó.
-Hija!- Exclamó de repente mi madre.
-¿Qué mamá?
-Voy a comprar, te quedarás un rato sola en casa.
-¿Puedo ir contigo?
-¿A comprar?
-No mamá, quiero salir, hace un mes que no salgo, y por culpa de este tiempo.
-¿Y qué vas ha hacer sola?
-Avisaré a alguna amiga.
-Bueno, vale.
Salí cuando mi madre ya se había alejado. Me aproximé y decidí sentarme en el banco,
para ver que hacían al verme cerca.
Justo al sentarme, el coche se movió, y se fue a otra calle.
No tenía nada que hacer, y me aburría mucho sola, así que les seguí.
Si ellos se habían ido cuando me había acercado, será porque se traman algo.
Sin que ellos me vieran, me coloqué detrás de la limusina, e intenté escuchar.
-Si señorita Dorothin, su dinero ya está listo, cambiado a pesetas.- Decía el señor que llevaba la limusina.
- Muchas gracias, Jack, y diles a todos los soldados, que se preparen para ir a la máquina.
-Si señorita.
 ¿De qué estarían hablando? No tenía ni idea, hablaban sobre una máquina, soldados, y pesetas. La verdad es que estaba muy extrañada.
La señora Dorothin, por como la había llamado ese tal Jack, salió del coche, y yo me escondí para que no me viera. 
Dorothin, llevaba un maletín de cuero marrón, y se fue andando hasta "los pisos blancos", unos que hay, muy caros y bonitos. Allí solo viven los que tienen mucho dinero.
La seguí, pero en el portal ya no podía hacer nada, así que, regresé a casa, pensando que ya no volvería a saber nada sobre ese tema tan misterioso.

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